Reseña Histórica

Las iglesias estaban creciendo y multiplicándose a través del Perú. Dios había estado convocando, desde unos años atrás, a jóvenes y adultos para laborar en su viña. Una población peruana creciente demandaba la preparación de más ministros del evangelio. Ante estas consideraciones, pastores y misioneros de Lima decidieron la fundación del “SEMINARIO BAUTISTA”.

Al comenzar el año 1972, el Seminario era llamado “de Lima”. Sin embargo, por carencia de propiedades, el Seminario funcionó sus primeros tres años en el local de la Primera Iglesia Bautista del Callao. Dicha iglesia fue la adecuada incubadora que permitió al Seminario establecerse como institución, con la Dirección a cargo del misionero C. Burnette Taylor.

Los alumnos fueron multiplicándose ante el llamado del Señor. Aquella nueva realidad movió al Seminario a utilizar durante el año 1975 las instalaciones de la Iglesia Bautista Central de Tahuantinsuyo, y la Iglesia Bautista Independencia, del distrito del mismo nombre, ambos en Lima. Al fin se le podía llamar Seminario Bautista de Lima… pero no por mucho tiempo.

La afluencia de jóvenes, señoritas y parejas de casados; todos queriendo prepararse para la obra del Señor, empujaba al Seminario a buscar su propia casa. En bien del objetivo de las iglesias, se obligaba un nuevo cambio. Para esto se ofreció la ciudad de Trujillo, 570 Km al norte de Lima. Los muy amados misioneros De Rosset ofrecieron en donación su propiedad (esquina Huallaga con Miraflores). Tras cuidadosas deliberaciones, el Consejo del Seminario – máxima autoridad sobre el Seminario- aceptó el traslado a la ciudad de la primavera.

Otro verano veía el movimiento de pastores y misioneros para el establecimiento del Seminario, ahora en la capital del departamento de La Libertad. Allí el número de alumnos se multiplicó tan rápidamente que otra vez se obligó la búsqueda de ambientes adecuados.

La Iglesia Bautista Emanuel de esta ciudad ofreció su edificio para el dictado de clases, internado de varones y oficinas de administración del Seminario. Éste, adoptando la ciudadanía trujillana, cambió su nombre a “Seminario Bautista de Trujillo”. Durante los años 1976-1980 el Seminario educó allí a muchas promociones.

En 1980, con el notable apoyo de las iglesias bautistas del Perú, se adquirió casi una hectárea de terreno en la localidad de Huamán, Trujillo. Esto significó un establecimiento que permitiría un mayor desarrollo en el futuro. Ese año el Seminario tomó un nombre más nacional, con el que se ha dado a conocer dentro y fuera de nuestras fronteras nacionales: SEMINARIO BAUTISTA DEL PERÚ.

Los años subsiguientes han sido el marco de una rápida transformación. El terreno se ha convertido en un bello medio ambiente con oficinas, dormitorios, campo deportivo… construcciones prometedoras de un futuro más glorioso todavía. Lo académico se ha ido perfeccionando por cambios diversos. Cada año se ha tratado de responder a la necesidad y realidad cambiante de las iglesias y del mundo. El cuerpo docente ha ido creciendo en número y en capacidad académica. Estamos en una época de perfeccionamiento en la preparación de los líderes. Los años transcurridos son testigos de la eficacia con la cual se ha preparado a los pastores y demás llamados al ministerio del Señor. Sin embargo, cada año es mejor. Se han solucionado ciertas preocupaciones básicas. Así, y con la ayuda de más iglesias, de más pastores y de más hermanos de la fe, se está procurando con bastante éxito una educación más eficaz. Esto con el claro fin de que los seminaristas sean “idóneos para enseñar también a otros”, “obreros que no se avergüencen, que usen bien la palabra de verdad”, “ejemplo de los demás”, en fin, comunicadores integralmente eficaces de la fe en Jesucristo.