Año de las misiones locales

“Y me seréis testigos en Jerusalén…” (Hechos 1:8)

«Cada iglesia alcanzando su localidad»

 “Año de las misiones locales”

 Jesús le dio a sus discípulos la misión de llevar el evangelio a toda criatura, a todas las naciones, en todo el mundo. Su misión tuvo un alcance mundial desde el principio, pero tenían que empezar en el lugar donde estaban (Lucas 24:47) y ese lugar no era otro más que Jerusalén.

 Jesús les dijo: “Y me seréis testigos en Jerusalén…”. Jerusalén era la localidad en donde se encontraban y se desenvolvían en ese momento. Los discípulos tenían que testificar de Jesús y esparcir su evangelio en su ciudad. El libro de Hechos testifica que cumplieron con esa parte de su misión y fueron testigos en Jerusalén. Pronto, muy pronto los discípulos de Jesús llenaron literalmente su localidad con el evangelio. Los números son impresionantes. Solo hasta el capítulo 4 de Hechos hay más o menos unos 8120 discípulos (Hechos 1:15; 2:41; 4:4). ¡Gloria a Dios por el ejemplo de estos discípulos!

 En el Seminario, nosotros hemos decidido llamar a nuestro año académico “el año de las misiones locales”. La razón es la siguiente: Estamos en Trujillo y Dios quiere que prediquemos y testifiquemos de Jesús a la gente que está en esta ciudad. Nuestra misión, al igual que la de los primeros discípulos, empieza en nuestra localidad. Tenemos que alcanzar a la gente de nuestra localidad. Nuestra localidad es nuestro campo de misión y queremos ser una luz brillante aquí. ¡Qué Dios nos ayude!

 Pero nosotros, el Seminario Bautista del Perú, pertenecemos también a iglesias que están en otras ciudades. Por eso, nuestro énfasis en este año también está expresado en esta declaración: Cada iglesia alcanzando su localidad. Vamos a animar a los pastores e iglesias que oran, ofrendan y aprecian nuestro ministerio que alcancen a la gente de su localidad. ¡Es nuestro ruego a Dios para que nos use en este objetivo para su gloria!

 El hecho de que enfaticemos nuestra misión local, no significa que no pensemos ni que nos quedemos inactivos en misiones nacionales y mundiales. Al contrario, si logramos cumplir nuestra misión local y son más las personas que se salvan y se añaden a nuestras congregaciones, entonces nuestras iglesias locales serán más fuertes y tendremos más recursos personales y materiales para alcanzar con el evangelio de Cristo a muchos más lugares de nuestro país y del mundo.

 El año de las misiones locales nos presenta un gran desafío y estamos seguros que Dios nos ayudará a predicar y a enseñar el evangelio a mucha más gente de nuestra localidad. Nosotros queremos imitar al hombre de Gadara a quien Jesús libró de los muchos demonios que lo esclavizaban y torturaban. ¡Qué Dios nos ayude!

 “Mas Jesús no se lo permitió, sino que le dijo: Vete a tu casa, a los tuyos, y cuéntales cuán grandes cosas el Señor ha hecho contigo, y como ha tenido misericordia de ti. Y se fue, y comenzó a publicar en Decápolis cuán grandes cosas había hecho Jesús con él; y todos se maravillaban” (Marcos 5:19-20)