Evelyn Stilwell

Mi papá se convirtió cuando yo tuve dos años.  El Señor cambió su vida totalmente y él empezó a llevarme con mi mamá a la iglesia en cada servicio.  Entonces no puedo recordar un tiempo cuando no estaba fiel en la iglesia.

En el mes de enero de 1951, tuve una enfermedad que puso mi vida en riesgo. Los médicos no dieron esperanza a mis padres.  Ellos dijeron: “por si acaso que viva nunca va a hablar, usar derecho su cuerpo, ni tener hijos.  Mis padres dieron permiso al médico de hacer la operación.  A su sorpresa me desperté pidiendo agua a mi mamá.

Mis padres eran muy fieles en tener un “altar familiar” cada noche antes de dormir.  En agosto del mismo año durante el tiempo de nuestro “altar familiar”, mi papá me pregunto, “Si hubiera muerto en enero ¿dónde hubiera ido?.”  Yo sabía que hubiera ido al infierno, y entendí cómo era el infierno.  Entonces esta noche me arrepentí de mis pecados y acepté a Jesucristo como mi Salvador y Señor.

Tuve un padre muy estricto en enseñarme a seguir la Palabra de Dios.  También mis padres tuvieron mucho interés y amor para los misioneros.  Cuando tuve 10 años, en el cuarto grado de primaria, estaba sentada en un servicio de la iglesia cuando el misionero estaba rogando por más misioneros para ayudarle en el país donde él estaba.  Yo sentí esta noche que esta era la voluntad de Dios para mi vida.  Nunca hasta hoy día he olvidado o tenido pena por obedecer a mi Dios.

Después de graduar del secundario, yo fui a OMAHA BAPTIST BIBLE COLLEGE para prepárame y servir a mi Señor en misiones y gradué con certificado de Biblia y misiones.  Nunca tuve dudas en cuanto la voluntad de Dios para mi vida.

El Señor me dio un esposo que también estaba preparándose para servir en misiones.  Después de casarnos servimos por dos años en la iglesia donde éramos  miembros.  Mientras que hicimos solicitud a la Baptist Mid-Missions, en 1968, trabajamos en mi iglesia donde hice mi decisión para servir a Dios.  Esteban, mi esposo, servía en el área de música y también como pastor de los jóvenes.

Aquí en el Perú, he servido come ama de casa, cuidando a mi esposo y a nuestros cinco hijos hasta que ellos salieron de la casa.  Siempre servía en el área de la música, enseñando a niños, en la consejería y estudios bíblicos con mujeres.  En el año 1994 nos trasladamos a Trujillo.  Desde el año 1995 he servido como Supervisora de Damas y maestra de varios cursos de damas en el SBP.  Mi deseo sobre todo era tener hijos que sirvieran a nuestro gran Dios con todo su vida.  También es mi deseo para las personas en las iglesias que hemos empezado y para los estudiantes en el Semanario Bautista de Perú.